Quiero compartir con vosotros este artículo redactado por la Dra. Camino, que habla sobre los beneficios de practicar AYUNO, método con el cual me siento identificada, lo practico y lo recomiendo en mis terapias.

Cuatro puntos que para mí son los más increíbles del Ayuno:

1. Disminuye la inflamación silente

Esa inflamación de bajo grado, que aparece detrás de la mayoría de las enfermedades crónicas. Al hacer períodos de ayuno, podemos disminuir los niveles de azúcar en sangre y por lo tanto, de insulina. Los niveles de insulina elevados en sangre están relacionados con enfermedad cardiovascular a largo plazo, diabetes, hipertensión, dislipemia. Es decir, con la principal causa de mortalidad a nivel mundial.

2. Activa dos procesos súper interesantes:

Lipólisis

Es decir, el organismo empieza a recurrir a los ácidos grasos para generar su nueva fuente de combustible: los CUERPOS CETÓNICOS: energía mucho más estable y rentable que la glucosa!

Autofagia

Es el proceso de reciclaje más increíble que tiene nuestro organismo para reutilizar los elementos de desecho y transformarlos en energía. Es un ¡¡2×1!!. Es incluso capaz de degradar la proteína amiloidea que es responsable de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. No es increíble?

3. Descanso intestinal

El organismo emplea más del 30% de su energía en hacer la digestión. Imagina lo que es capaz de hacer nuestro organismo cuando puede emplear esa energía en otras cosas como reparar daño celular, renovación del ADN (hablamos incluso de los telómeros!), eliminación de desechos. Cuando el cuerpo no tiene que asimilar, aprovecha para excretar. Por eso la lengua se puede poner amarillenta. Es un proceso natural y beneficioso. Y por otro lado, al no meter alimento en nuestro intestino, también favorece limpieza de cepas bacterianas, fúngicas o incluso parásitos patógenas que han sobrecrecido en nuestros intestinos a lo largo de los meses o incluso años, por la mala alimentación o por los tóxicos con los que estamos en contacto de forma rutinaria. De hecho, se ha visto que favorece la disminución de una cepa microbiana relacionada con el cáncer (Fusobacterium) y el aumento de una cepa protectora relacionada con la reducción de la ganancia de peso y con el metabolismo glucídico (Akkermansia).

4. Detoxificación

Durante el ayuno se ponen en marcha procesos metabólicos que favorecen la eliminación de productos de desecho, como la autofagia, que favorece la eliminación de resíduos celulares o proteínas dañadas. Y también favorece la eliminación de tóxicos y productos químicos acumulados intra o extracelularmente, quedando retenidos en la matriz extracelular, lo que suele. provocar retención de líquidos para disminuir la carga tóxica. Por ello, durante los ayunos, uno de los primeros síntomas referidos por los pacientes es la sensación de desinflamación generalizada. Todos estos productos son denominados xenobióticos, pues son productos ajenos a nuestra biología y que el organismo detecta como extraños. Son los fármacos, fertilizantes, pesticidas, conservantes, saborizantes, y otros. contaminantes ambientales.

Por todo ésto, y mucho más, el AYUNO es una de las herramientas más interesante, potente  y eficientes para nuestra salud, sin olvidar que es una técnica sencilla y gratuita!

¿Quieres saber porqué el Ayuno tiene tantas aplicaciones terapéuticas? Lee estos puntos con detenimiento, que voy a intentar resumírtelo! 

  • Disminuye la inflamación de bajo grado, esa inflamación silente, que hay detrás de la mayoría de las enfermedades crónicas. Al hacer períodos de ayuno, podemos disminuir los niveles de azúcar en sangre y por lo tanto, de insulina.
  • Mejora la flexibilidad metabólica activando la lipólisis: es decir, el organismo empieza a consumir ácidos grasos para generar su nueva fuente de combustible: los CUERPOS CETÓNICOS: energía mucho más estable y rentable que la glucosa!
  • A partir de 14-16hr aprox, se activa la Autofagia: es el proceso de reciclaje más increíble que tiene nuestro organismo para reutilizar los elementos de desecho y transformarlos en energía. Es un ¡¡2×1!!. Es incluso capaz de degradar la proteína amiloidea que es responsable de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. No es increíble?

Hoy en día sabemos que cuantas más veces comes, más tendencia a generar picos de glucemia e insulina vas a tener, y por lo tanto, más hipoglucemias reactivas (con su consecuente efecto en la bajada de concentración, irritabilidad, somnolencia, y nuevamente ganas de volver a comer) además del efecto de la hiperinsulinemia en sangre. Los niveles de insulina elevados en sangre están relacionados con enfermedad cardiovascular a largo plazo, diabetes, hipertensión, dislipemia. Es decir, con la principal causa de mortalidad a nivel mundial.

Dejar espacios alargados entre una comida y otra ayuda a bajar la insulina, a detoxificar el organismo, a activar el CMM (complejo motor migratorio), a activar enzimas digestivas, a mejorar la microbiota Intestinal, etc.

Y si prolongamos la ventana de no alimentación q realizamos de forma natural mientras dormimos (adelantando la cena y postponiendo el desayuno) empezarán a activarse rutas metabólicas relacionadas con la quema de grasas y flexibilidadd metabólica, la mejora de la composición corporal, la autofagia y la longevidad, temas tan relevantes para los q buscan llegar hasta el último día de su vida con la mejor versión de uno mismo.

Destaco aplicaciones súper interesantes para tu salud:

· Descanso intestinal y recuperación de la microbiota intestinal: el organismo emplea más del 30% de su energía en hacer la digestión. Imagina lo que es capaz de hacer nuestro organismo cuando puede emplear esa energía en otras cosas como reparar daño celular, renovación del ADN (hablamos incluso de los telómeros!), reequilibrio de la microbiota.

· Cuando el cuerpo no tiene que asimilar, aprovecha para excretar. Por eso la lengua se puede poner amarillenta. Es un proceso natural y beneficioso.

· Y por otro lado, al no meter alimento en nuestro intestino, también favorece limpieza de cepas bacterianas, fúngicas o incluso parásitos patógenas que han sobrecrecido en nuestros intestinos a lo largo de los meses o incluso años, por la mala alimentación o por los tóxicos con los que estamos en contacto de forma rutinaria. De hecho, se ha visto que favorece la disminución de una cepa microbiana relacionada con el cáncer (Fusobacterium) y el aumento de una cepa protectora relacionada con la reducción de la ganancia de peso y con el metabolismo glucídico (Akkermansia).